martes, 2 de octubre de 2007

Minitransat 2007: Alex Pella analiza su actuación de la primera etapa


Alex Pella analiza su actuación de la primera etapa en una sincera carta escrita ayer, tras recuperar fuerzas y ánimos en Funchal

Trabajando en las tareas rutinarias de mantenimiento en el Generalitat Valenciana, Alex descubrió en el anemómetro el origen de sus problemas


Tras su llegada a Madeira el pasado domingo 22, Alex Pella dedicó los dos primeros días a reponerse físicamente del importante desgaste físico, sufrido en la primera etapa La Rochelle-Funchal de la regata Transat 650. A partir del miércoles, comenzó a revisar el barco e ir efectuado diversas tareas de mantenimiento en su Generalitat Valenciana, entre las que se incluía una severa inspección al mástil y su jarcia. Izado hasta el extremo del mástil, Alex desmontó la veleta del equipo de viento y descubrió que una de las tres cazoletas que hacen girar el anemómetro había desaparecido. Tras desmontarla y bajarla a cubierta, Alex pudo estudiarla detenidamente, descubriendo sorprendente: restos del plumaje de un ave. “Cuando navegamos es muy frecuente recibir la visita de pájaros, y mucho me temo que una no supo calcular la velocidad del barco en una planeada, impactando con el anemómetro y arrancando una de las tres cazoletas”, explicaba Pella.

La imprecisión del anemómetro a partir de ese instante, desvirtuaba la información del equipo de viento, y por tanto el correcto funcionamiento del piloto automático conectado al “modo viento”. Los pilotos automáticos pueden emplearse indicándoles un rumbo de compás a seguir o bien “ordenarle” que lleve el rumbo a un ángulo del viento determinado. Éste último se emplea en rumbos portantes con viento y olas, facilitando que el rumbo seguido tenga en cuenta las bajadas de olas acelerando. Cuando el barco corre más, el viento aparente tiene un ángulo más cerrado, obligando a acompañar la planeada variando el rumbo para mantener el mismo ángulo de viento o bien cazar la escota del espí para que no flamee durante este cambio de dirección del viento. Navegando en solitario y en una prueba oceánica, esto último es impensable y se opta por que el piloto siga al viento y mantenga el espí hinchado.

Con este handicap, pella se vio obligado a llevar manualmente la caña del Generalitat Valenciana el máximo de horas posibles, provocándole un cansancio que al cabo de un par de días se transformó en un estado de agotamiento importante, mermando ya en la fase final su capacidad física y psíquica.
Alex Pella, especialista en la segunda etapa de la Mini Transat, va a querer desquitarse de su infortunio. “El tiempo perdido respecto a los líderes es mucho, pero no pienso tirar la toalla. Esto forma parte del juego. Hay que saber reponerse y mirar hacia delante. Tenemos una segunda etapa con 3.100 millas por delante, donde habrán oportunidades para todo y para todos. Espero haber cubierto el cupo de infortunio y poder dar lo mejor de mi mismo entre Funchal y Salvador de Bahía”.

Fuente: OpenSea